Muchas personas sienten que a veces tienen un mal humor especial, diferente, que no saben atribuir a ninguna situación en especial. A eso llamamos comúnmente “estar alunado”. ¿De que se trata este fenómeno? ¡Te lo contaremos aquí!

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Desde la época de los romanos se cree que las diferentes fases de la Luna afectan el humor de las personas. Los griegos hacían responsable a su diosa Selene (la Luna) de los ataques de epilepsia que sufrían los enfermos. Los romanos utilizaban la palabra “lunaticus” en referencia a aquellas personas que sufren crisis periódicamente. 

Lo cierto es que es habitual que observemos cambios de humor en nosotros, o en otros. Sucede que personas habitualmente amables y gentiles, despiertan algunos días irritadas, de mal humor, molestas y fastidiosas, sin haber un motivo aparente, incluso para ellas mismas.

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Estos cambios de humor sin motivo aparente son los que se atribuyen al influjo lunar. Y si la Luna influye sobre las mareas, el ciclo menstrual, la maduración de las frutas, el calendario de las tareas agrícolas, la fecha de los partos, las cosechas, ¿por qué no suponer que también lo hace con las personas y su estado de ánimo? 

Las noches sin luna son las que se suelen detectar mayores situaciones de inestabilidad emocional, es a ellas a las que atribuye esta sensación de “estar alunado”, y es un fenómeno mencionado más habitualmente por mujeres y niños. 

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Es interesante observar si esto nos sucede y con qué frecuencia, marcar en nuestro calendario las noches sin Luna y estar atentos a nuestro estado de ánimo.  

La fase de Luna Nueva, que es cuando el cielo oscurece y no la vemos, es ideal para realizar procesos de depuración, desintoxicarnos, volver al interior y revisar nuestro rumbo. Instalar nuestro espíritu en la serenidad y la calma, y renovar fuerzas para continuar el camino, acompañados de la nueva luz.